
Las Navidades me deprimen. Parece que no soy nada original en ésto. Resulta que indagas un poco y a nadie le gustan estos días: salen a la luz los pequeños y grandes dramas familiares, los monederos adelgazan, los cuerpos engordan -en gran parte, "sin pena ni gloria"-. He podido aprovechar unos días en mi retiro particular para sacar fotos, escribir, leer, pasear y dormir muchísimo.
De mis escritos he subido lo único "subible", el resto son cartas y reflexiones aún sin madurar. Se trata de un experimento nuevo pues estos micro-relatos suelo olvidarlos. Los que recuerdo son porque me parecen mejores que el resto. Y ésta es mi pretensión: ir trasladando lo que escribí y que el tiempo no lo ha hecho despreciable a mis ojos.
Suenan los valses de Strauss en la tele mientras siento, una vez más, que la escritura es mi principal salvavidas.
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