miércoles, 2 de septiembre de 2009

MAPA DE LOS SONIDOS DE TOKIO

Una pena no verla/escucharla en Japonés, la lengua forma parte del sonido de un país (me encantó ver “Sorgo Rojo” en V.O.)
Se me hizo corta, a pesar de ser lenta, muy lenta; debe ser por el buen hacer del equipo Coixet.
Es una película que despierta las ganas de conocer Japón. Sonidos, luces, edificios y edificios, autopistas y autopistas, varios niveles de autopistas superpuestas, ausencia de árboles y zonas verdes, Japón, Tokio, grandes ciudades niponas, comida japonesa… Todo eso y algo más es este film que quiere ser negro (intriga, asesinatos y sexo) pero tiene algo también de mágico, de tierno, quizá simplemente de puro arte, arte puro y duro.
Me llamó la atención (debe ser deformación profesional) las aberturas en las medianerías de los edificios, me refiero a las que hacen adrede para dejar a los edificios oscilar libremente por la frecuencia e intensidad de los fenómenos sísmicos en Niponia.
Me gustó la interpretación de la chica y la del padre, la del chico menos. NPI del ente que pulula por ahí (especie de secretario del padre). Espero poder hacerme con el guión que creo se ha publicado, porque de algunas cosas no me enteré, según pude deducir al leer las reseñas.
¡Ah! Y con final inesperado.

3 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Por qué será que cada vez me gustan más las películas lentas, muy lentas.

Isabel Huete dijo...

Quiero verla porque me gustan las pelis de la Coixet, y especialmente ésta porque conozco Tokio y como ciudad y sus sonidos no me gustaron nada (hay un ruido infernal), tampoco el trato de los japoneses. Eso sí, otros sitios me encantaron.
Besis, guapetona.

Sirena Varada dijo...

Hola Adu, la película no la he visto (todavía). Me gusta el actor, me gusta Japón y me gustan los finales inesperados.

En cuanto a Tokyo, no es que sea otra ciudad: es otro mundo. Un mundo diferente a todos, apabullante en cualquiera de los sentidos. Sin duda el colmo de la arquitectura y de la tecnología; una ciudad de y para autómatas.

En cuanto a los japoneses, no etoy de acuerdo con Isabel, me parecieron personas respeuosas y educadísimas.

Un abrazo